domingo, 19 de junio de 2011

Giotto di Bondone

Giotto di Bondone, mejor conocido solo por su nombre de pila (Colle di Vespignano, 1267 - Florencia8 de enero de 1337) fue un notable pintorescultor yarquitecto italiano del Trecento. Se lo considera el primer artista de los muchos que contribuyeron a la creación del Renacimiento italiano y uno de los primeros en romper las limitaciones del arte y los conceptos medievales. Si bien se limitó fundamentalmente a pintar temas religiosos, fue capaz de dotarlos de una apariencia terrenal, llena de sangre y fuerza vital.



Infancia y aprendizaje

Giotto nació, según las fuentes más creíbles, en Colle de Vespignano, en las cercanías de Vicchio del Mugello, un pueblo cercano a Florencia. Según su principal biógrafo, Giorgio Vasari, era hijo de un campesino llamado Bondone, y pasó su infancia como pastorcillo en los campos. Si bien la mayoría de los autores cree que se llamaba en realidad Giotto di Bondone, otros opinan que su verdadero nombre de pila era Ambrogio o Angelo, y que el nombre por el que es conocido, Giotto, no sería más que un diminutivo, derivado de Ambrogiotto o Angelotto.
Existen controversias acerca de su año de nacimiento, aunque lo más probable es que naciera en 1266 o 1267. Estas fechas se deducen de la afirmación del cronista florentino Antonio Pucci, que dice que Giotto murió a los setenta años de edad en 1337 (año del calendario florentino, que se iniciaba el 25 de marzo). El día exacto se desconoce.
Según sus biógrafos, fue discípulo del pintor florentino Cimabue, el artista más conocido de su época. Vasari relata el modo en que el pequeño de 11 años demostró por primera vez su talento artístico: cuenta que, estando el niño al cuidado de unas ovejas, mataba el tiempo dibujando a una de ellas sobre una piedra plana con una tiza. Acertó a pasar por allí Cimabue, quien, impresionado por el talento natural de Giotto —que había dibujado una oveja tridimensional, tan natural y perfecta que parecía viva—, lo acompañó hasta su cabaña y consiguió convencer al padre de que le dejara hacer del muchacho su aprendiz.1
Otra versión de la biografía de Giotto2 manifiesta que su padre lo mandó a Florencia para que trabajase como aprendiz con un mercader de lanas. El joven, muy interesado en el arte, tomó la costumbre de visitar el estudio de Cimabue para ver a los artistas trabajar. Ansioso de incorporarse al taller, insistió tanto a su padre que al fin se le permitió aprender con el gran maestro.
Vasari refiere que Giotto era un aprendiz divertido y bromista, a tal punto que en una oportunidad pintó una mosca en la naríz de un retrato. Su técnica era tal que Cimabue intentó espantarla con la mano antes de darse cuenta de que estaba pintada. Esta anécdota de juventud presagia ya la técnica característica de Giotto, que lo capacitaba para pintar figuras casi reales.

Primeras obras conocidas

Escenas de la vida de San Francisco, en Asís: La expulsión de los diablos de Arezzo.
Cuando Giotto promediaba la treintena, su fama había trascendido las fronteras de Florencia y se extendía ya por toda Italia, a tal punto que el papa Bonifacio VIII le envió un mensajero para pedirle algunas muestras de su arte, con la intención de ver por sí mismo si el renombrado pintor era digno de recibir propuestas para trabajar en Roma. Según Vasari, Giotto tomó un lienzo blanco en presencia del recadero, hundió su pincel en pintura roja y, con un solo trazo continuo, dibujó a mano alzada un círculo geométricamente perfecto, diciendo al hombre: "La valía de este trabajo será reconocida". Escribe Vasari: "Cuando el papa vio el lienzo, percibió instantáneamente que Giotto era superior a todos los demás pintores de su tiempo".
Provisto de su talento natural y de las enseñanzas de Cimabue, Giotto comenzó pronto a ocuparse de encargos de terceros, principalmente trabajos religiosos. Así, se le atribuyen como primeras obras dos series de frescos en la Basílica de San Francisco de Asís. Un primer ciclo, en la parte alta de las paredes del templo, realizado posiblemente en la primera mitad de la última década del siglo XIII, y de atribución bastante dudosa, desarrolla temas bíblicos. Más adelante, entre 1297 y1299, una nueva serie de frescos fue muy probablemente ejecutada por Giotto en la parte inferior de los muros de la iglesia, acerca de la vida de San Francisco de Asís. Vistos los excelentes resultados, se le solicitó que pintara —entre 1305 y 1306— los extraordinarios frescos de la Capilla de la Arena en Padua.

Viajes por Italia y cargos públicos

Giotto viajó por casi toda Italia, ejecutando docenas de retratos de príncipes, nobles y dignatarios eclesiásticos en su ciudad natal, NápolesRoma. Las capillas Peruzzi y Bardi de la Iglesia de la Santa Cruz muestran sus frescos.
En el año 1334, la ciudad de Florencia decidió honrar al gran pintor: se le otorgó el título de magister et gubernator ("maestro y gobernador") de la Obra de Santa Reparata, que se encargaba de las obras de la catedral, así como arquitecto en jefe de la ciudad y superintendente de obras públicas. En esta última etapa de su vida, Giotto diseñó el famoso campanile ("campanario") de la catedral de Florencia, cuya construcción se inició en ese mismo año de 1334, pero que no pudo ver concluido. Según Ghiberti, los bajorrelieves del cuerpo inferior del campanario fueron también obra suya.
Curiosamente, aunque finalmente el campanile no se construyó de acuerdo con sus proyectos, es universalmente conocido como "campanile di Giotto".

La muerte

Falleció el 8 de enero de 1337, antes de poder ver terminadas las obras del campanile. Fue enterrado en Santa Reparata, con grandes honores por parte del comune (ayuntamiento) de la ciudad, lo cual era muy inusual en la época. Se trata de un caso prácticamente único entre los pintores de su tiempo: el reconocimiento de que gozaba era tan grande que fue enterrado con honores de noble y dignatario político, algo impensable para un artista, a los que en aquel tiempo se consideraba meros artesanos.


Carácter y costumbres

Giotto era un hombre campechano y de vida hogareña, gran conversador y de ánimo bromista. Casado, dejó seis hijos que lo sobrevivieron.
Fue poco amigo de dispendios y gastos inútiles. Esta costumbre, junto con los buenos precios que obtuvo por sus obras, le permitió ahorrar su dinero —al revés que la mayor parte de sus colegas— y morir como hombre rico.
Se relacionaba con soltura tanto con los ricos y nobles como con los hombres del pueblo: se sabe que tuvo mucha confianza con el papa Bonifacio y el rey Roberto I de Nápoles escribió de él que era su "gran amigo". Existe una tradición según la cual Dante Alighieri fue también su amigo, y le habría visitado durante la realización de los frescos de la capilla de los Scrovegni, pero no ha podido ser confirmada por fuentes fiables. En todo caso, en la "Divina Comedia", Dante afirma que Giotto fue superior a su maestro CimabueBoccaccio lo retrata en elDecamerón3 y en el año 1400 Cennino Cennini escribió que "Giotto tradujo el arte de la pintura del griego al latín".


Su pintura

"La Desesperación", Capilla de la Arena.
El arte de Giotto fue extremadamente innovador y es considerado precursor de la evolución que poco después llevó al Renacimiento. Sus obras fueron el punto de inflexión entre el arte bizantino de la Baja Edad Media y el mucho más realista yhumanista que floreció en el Renacimiento.
Las figuras planas y simbólicas del Bizantino dieron lugar a las modeladas e invididuales en perspectiva. Giotto adoptó el lenguaje visual de la escultura al darles volumen y peso. La comparación entre la Madonna de Giotto y la de su maestro Cimabue nos muestra por qué sus contemporáneos consideraban sus pinturas como "milagros del naturalismo".
Al igual que los demás artistas de su tiempo, Giotto carecía de los conocimientos técnicos de anatomía y teoría de la perspectiva que los pintores posteriores se acostumbraron a aprender. Independientemente de ello, los que sí poseía eran infinitamente superiores a los de los que lo precedieron e imitaron.
Con sus composiciones de profunda emotividad, Giotto es el gran iniciador del espacio tridimensional en la pintura europea, tratando con un nuevo espíritu los temas religiosos que dominaron el arte medieval. Su estilo se caracteriza por una frescura y una vida inesperadas, por lo que los críticos hablan de la emoción humana y una carga de todo lo que es importante para el ser humano como las más claras peculiaridades de sus trabajos.
Al concentrarse en estos conceptos esenciales, Giotto fue capaz de crear impresionantes imágenes de gente bajo presión, personas en crisis y hombres en los que se percibe claramente que están tomando gravísimas decisiones espirituales. Los pintores modernos, que a menudo han utilizado a las obras del florentino como fuente de inspiración, dicen haber encontrado en él una forma de aproximación directa a la más íntima e intrincada experiencia del espíritu humano. Esta característica es intemporal y ha seguido siendo válida para todas las épocas posteriores a la suya.


Obras

A despecho de su fama y la increíble demanda que sus servicios como pintor, arquitecto, decorador y escultor tuvieron en vida de Giotto, ninguna de sus obras sobrevivientes puede ser documentada como suya más allá de toda duda razonable. En efecto, se trata de uno de los pintores que presentan mayores problemas de atribución.


La Capilla de los Scrovegni

Artículo principal: Capilla de los Scrovegni
"Joaquín expulsado del Templo", primera escena del ciclo narrativo de la Capilla de los Scrovegni.
Sin embargo, hay unanimidad en atribuir a Giotto el notable ciclo de frescos de la Capilla de los Scrovegni, en Padua, ya que existen varios testimonios del mismo siglo XIV que así lo confirman. Los frescos de esta capilla son considerados por los críticos el momento culminante de la madurez artística de Giotto.
El edificio, también conocido por el nombre de Capilla de la Arena, por estar construido sobre las ruinas de una "arena" o anfiteatro), fue construido por Enrico Scrovegni como penitencia para expiar los pecados de su padre, un conocido usurero —que también fue retratado por Dante en la Comedia en términos no muy halagüeños—.
La construcción de la capilla comenzó en 1303. La opinión más extendida es que Giotto empezó a pintar los frescos dos años más tarde y los concluyó en 1306. Los frescos cubren por entero la única nave de la capilla: la pared occidental, a los pies del templo, está cubierta con un "Juicio Final", el arco de la cancela muestra una "Anunciación" y las áreas principales de las paredes tienen tres filas de pinturas que representan escenas de la vida de la Virgen y sus padres —Santa Ana y San Joaquín— y escenas de la vida de Cristo. Bajo estas escenas pueden versealegorías, es decir, figuras humanas que personifican las Virtudes y los Vicios, pintadas en monocromía, simulando ser esculturas.
Las figuras de la secuencia narrativa principal están hechas a media escala, pero el concepto de Giotto es tan grandioso y potente que, en la reproducción de un libro, por ejemplo, parecen de tamaño natural. Presentan un sentido tridimensional y una presencia física completamente desconocidas en la época en que fueron realizadas, evidenciando la capacidad del artista para retratar un sentimiento de "peso moral" más que el esplendor religioso o divino.
Es muy posible (y en verdad, así parece) que Giotto basara su trabajo en experiencias personales, y ningún otro artista ha conseguido mostrarse tan convincente en la tarea de dirigirse directamente al núcleo de la historia que relata y expresarla con gestos y expresiones tan perfectamente claras y reconocibles. La Capilla de los Scrovegni posee una réplica oficial que ha sido expuesta en muchos países; y, por ejemplo, llegó al Perú, en el 2004, y se expuso en el Museo de Arte Italiano


La Vida de San Francisco

«El homenaje de un hombre sencillo», primera escena de los frescos de laVida de San Francisco, en Asís.
«La donación de la capa», segunda escena, 1297-1299, fresco, 270 x 230 cm, iglesia superior, basílica de San Francisco, Asís.
El segundo ciclo de frescos de importancia asociado o atribuido a Giotto es la "Vida de San Francisco" en la Iglesia Superior de San Francisco, en Asís. Si el autor fue en verdad Giotto no es solamente uno de los mayores problemas que enfrentan los expertos, sino también una de las mayores controversias de la historia del arte. Los frescos de San Francisco son, evidentemente, obra de un pintor de enorme talento. Sus retratos íntimos y humanos han definido, en realidad, la imagen popular que se tiene del santo. Pero existen, sin embargo, grandes diferencias técnicas y estilísticas entre estas obras y las de la Capilla de los Scrovegni. Ellas han hecho que muchos críticos se nieguen, aún hoy en día, a aceptarlas como obras del mismo artista. Los intentos de atribuir a Giotto otros frescos de la ciudad de Asís han producido disputas similares entre los estudiosos de su obra.
En la actualidad, sin embargo, son mayoría los estudiosos que consideran segura la autoría de Giotto, si bien admiten que habría contado con amplia colaboración de los miembros de su taller. No hay acuerdo en cuanto a la cronología de la obra, pues, aunque es mayoritaria la datación en los primeros años del siglo XIV, hay autores que retrotraen la fecha hasta 1291-1292. Hay acuerdo en cuanto a que se trata de una obra anterior a la de la Capilla de los Scrovegni.
Los frescos cubren la parte inferior de tres de las paredes del templo, las dos laterales y la interior de la fachada, a ambos lados de la puerta. Se trata de 28 episodios de la vida del recientemente canonizadoFrancisco de Asís, siguiendo el relato de la Legenda maior de San Buenaventura.


La Santa Croce de Florencia

Las pinturas de la basílica de la Santa Croce (Santa Cruz) de Florencia, por el contrario, gozan de mayor consenso entre los expertos, que coinciden en general en atribuirlas al pincel de Giotto. Posiblemente las cuatro capillas sean suyas, y los frescos de las capillas Peruzzi y Bardi han sido fechadas en o alrededor de1320, cuando el pintor estaba en la ciudad. Algunos de los frescos no se encuentran bien conservados, ya que se intentó lavarlos en el siglo XVIII, pero algunos de la capilla de los Bardi siguen siendo tan impresionantes como en la fecha en que se hicieron.
En la capilla Peruzzi están representadas escenas de la vida de San Juan Bautista y de San Juan Evangelista. En la capilla Bardi, en cambio, los frescos representan escenas de la vida de San Francisco de Asís.


Otras piezas

Crucifijo de la iglesia de Santa Maria Novella, en Florencia.
Lamentablemente, las pinturas que Giotto realizó para Roberto de Anjou en Nápoles no conservan nada del trabajo del artista. Lo mismo sucede con el gigantesco mosaico que diseñó para laNavicella (la nave de la Antigua Basílica de San Pedro, en Roma), que ha sido tan alterado, reformado y cambiado que no puede decirnos absolutamente nada acerca de su estilo.
Ciertas obras llevan la firma de Giotto: tal es el caso del políptico Stefaneschi, actualmente en laPinacoteca Vaticana, hecho por encargo del cardenal de ese nombre, que también había encargado las pinturas de la Navicella, para el altar mayor de la antigua basílica de San Pedro. Algunos expertos afirman, empero, que la firma no es prueba de la mano del autor, sino más bien una "marca registrada" que solo indicaba que la obra había sido realizada por el taller de Giotto. Por otro lado, La madona de Ognissanti (también llamada «Virgen entronizada»), que actualmente se custodia en laGalleria degli Uffizi de Florencia, aunque no está firmada ni puede documentarse su autoría, es un trabajo de grandeza y humanidad tan patentes que se la acepta universalmente como proveniente del pincel del gran maestro.
Una de las piezas más soberbias atribuidas a Giotto es el crucifijo de Santa Maria Novella en Florencia, que pintó alrededor de 1290, siendo arquitecto mayor de la ciudad. En la Iglesia de San Francisco de Rimini, se encuentra otro crucifijo que fue pintado antes de 1309.
En octubre de 2010 se confirmó la atribución a Giotto del crucifijo, de 5 m de longitud, existente en la Iglesia de Todos los Santos de Florencia, realizado entre 1310-20.4


Influencia

La obra de Giotto ha trascendido al tiempo; en la generación posterior a su muerte se extendió la influencia de su estilo, cristalizando en las obras de todos los pintores que le siguieron.
La estrella del florentino no declinó sino hasta el gran auge del gótico, pero, aún pasado éste, siguió influyendo e inspirando la obra de otros formidables artistas como Masaccio y Miguel Ángel.

sábado, 28 de mayo de 2011

Georges Braque (Francia, 1882-1963)

Nacido en Argenteuil, cerca de París, Braque se familiarizó pronto con los pinceles, pues su padre dirigía una empresa de pintura decorativa y él mismo, desde joven, trabajó como pintor decorador. Más tarde incorporaría a sus cuadros las técnicas aprendidas en esos años de formación, y su interés por lo táctil -también reminiscencia de dicho oficio- le llevaría a elaborar superficies con varias texturas, que intensificaban el carácter tangible del cuadro y del objeto representado. En 1899 se trasladó desde El Havre -donde pasó la mayor parte de su adolescencia- a París, pero no expuso sus primeras telas -en la estela del fauvismo- hasta 1906, en el Salón de los Independientes.



Otoño de 1907
Gran bañista, 1907-1908
Las deformaciones del desnudo son resultado del aplanamiento y torsión del personaje, captado a la vez desde distintos ángulos.
Una fecha importante en su vida fue la del encuentro con Picasso, ocurrido en el estudio de éste en otoño de 1907, en donde pudo ver, aún sin terminar, Las señoritas de Avignon. La amistad entre Braque y Picasso fue un típico ejemplo de atracción de contrarios. En palabras de un amigo común, "Braque era claro, mesurado, burgués; Picasso, sombrío, excesivo, revolucionario". Y, sin embargo, el lenguaje nuevo que crearon y compartieron respondía a las necesidades tanto del uno como del otro. Desde 1908 hasta que la guerra los separó, en 1914, mantuvieron una amistad enriquecedora. "Nos veíamos todos los días -cuenta Braque- discutíamos, ensayábamos las ideas que nos llegaban y comparábamos nuestras obras respectivas". Como Picasso se dejaba seducir por diferentes posibilidades en cuanto a morfología, configuración e iconografía, las grandes líneas de evolución del cubismo son más fáciles de percibir en la obra de Braque.

El cubismo 
Aria de Bach, 1912-1913
La sobria construcción de este papier collé busca establecer una correspondencia visual con la música de Bach.
De hecho, muchas de las innovaciones que introdujo en el arte la práctica cubista -la inclusión en el cuadro de letras de imprenta, los pigmentos mezclados con arena, las imitaciones de madera y mármol, e incluso la escultura cubista- son creaciones de Braque, aunque Picasso las llevara hasta el límite. En cambio, la técnica del papier collé la tomó Braque de una obra de Picasso de 1912, Naturaleza muerta con una silla de paja un cuadro oval con un pedazo de hule en su parte inferior. Braque realizó muy poco después Frutero y vaso, donde tres pedazos de papel de empapelar imitando maderas se combinan con un dibujo al carbón. Comparando las piezas de uno y otro en este terreno también pueden confrontarse las distintas personalidades artísticas de Braque y Picasso, La sensibilidad de Braque para una armonía de composición fundamental y penetrante ha transformado su repertorio de objetos humildes en un diseño de rara elegancia. Por su parte, Picasso, que observaba intensamente las cosas reales, podía ignorar las consideraciones decorativas, a fin de comunicar la experiencia inmediata que sacaba de ellas. Picasso contaría en una ocasión cómo, al despedirse de Braque en la estación de Avignon, en 1914, cuando éste marchaba a combatir en la Primera Guerra Mundial, se dijeron adiós para siempre. En realidad fue así, pues nunca volvieron a trabajar juntos. La guerra había apartado sus respectivos mundos. En una carta a Kahnweiler de 1919, Braque habla de lo que le parece una deserción de su antiguo amigo: "Picasso ha creado un nuevo género llamado ingresco", decía refiriéndose a las imágenes del mundo de la danza y a sus retratos naturalistas. A pesar de todo, en sus respectivas obras abundarían, durante las décadas siguientes, las semejanzas y los contrastes.

Un nuevo estilo
Bodegón del clarinete, 1927
En 1915, Braque recibió una gravísima herida en la cabeza que le obligó a una larga convalescencia y lo mantuvo alejado de la pintura hasta 1917. En 1919 su nuevo marchante, Léonce Rosenberg, le organizó una exposición individual. La serie de naturalezas muertas que realiza en esos años y durante la siguiente década, con una paleta restringida de verdes, ocres y blancos sobre una capa de negro, le aportó fama internacional. Durante los años treinta, el estilo de Braque cambia: los colores sucios de sus anteriores obras son sustituidos por tonos sutiles y delicados -rosas, verdes pálidos, amarillos y lavandas-, y los objetos parecen lejanos e inmóviles, producto del confinamiento estético en el que surgen: Braque vive en estos años ajeno a todo lo que ocurre fuera del taller, y sus motivos no proceden tanto de la naturaleza como de dibujos y esquemas realizados a partir de pinturas preexistentes.

El eterno clásico
Atelier II, 1949
De 1931-1932 data el primero de sus héroes y divinidades griegas, tratados en diseños de líneas blancas grabadas en grandes paneles de yeso negro, y los dieciséis grabados para la edición de Vollard de la Teogonía, de Hesíodo, el. más importante de sus libros ilustrados. Los temas griegos vuelven a aparecer en 1945, en las litografías de Helios y Faetón, en sus esculturas planas y, a mayor escala, en su pintura sobre papel Ayax, de 1949-1954. Estas obras han sido consideradas como simples ejercicios formales, esencialmente desprovistos de significados simbólicos, a modo de contribuciones tardías al amplio retorno de los temas y contenidos clásicos ocurrido después de la Primera Guerra Mundial. Es en una serie de ocho lienzos, cada uno con el título de Atelier, creados entre 1948 y 1955, donde Braque resumió y coronó su carrera pictórica. El tema de esas pinturas no es tanto el taller como el espacio extraño que se encuentra entre las cosas mismas. Los objetos están presentados en una corriente de tiempo, cambiando constantemente de posición, de modo que nada es enteramente visible en un solo instante dado. La aparición espectral de un pájaro en la parte superior transporta al espectador no hacia afuera, al mundo de la naturaleza, sino al interior del universo pictórico de Braque; allí donde, como escribió en sus cuadernos, "el presente es perfecto".

sábado, 14 de mayo de 2011

El tronco

Klee caracteriza al nuevo artista que es primero y ante todo plasmador, formador, creador, y caracteriza su manera de plasmar, formar y crear, con las siguientes palabras: 
Déjenme emplear un símil, el símil del árbol. El artista ha penetrado en este nuestro mundo multiforme y -vamos a suponerlo así- se ha orientado en él mas o menos... calladamente... La orientación en las cosas de la naturaleza y de la vida, ese orden ramificado, de muchas ramas, lo quisiera comparar con las raíces del árbol.
De allí le fluyen al artista las savias que pasan a través de él y de sus ojos.
Él está, pues, donde está el tronco.
Asediado y conmovido por el poder de ese fluir, trasmite en la obra lo que ha visto.
Como la copa de árbol, que en el tiempo y en el espacio se despliega visiblemente hacia todos los lados, se despliega también la obra.
A nadie se le ocurrirá pedirle al árbol que forme la copa exactamente como la raíz. Todos comprenderán que entre abajo y arriba no puede haber relación de espejo y objeto reflejado. Es natural que las distintas funciones de distintos ámbitos elementales den lugar a grandes diferencias.
Pero precisamente el artista en muchos casos se le quieren prohibir esas diferencias con respecto a los modelos naturales, necesarias, sino por otras razones, por las exigencias de la creación pláticas. Hasta se ha ido tan lejos como para reprocharle impotencia e imputarle un falseamiento intencional.
Pero él, en el lugar del tronco, lugar que le está asignado, no hace más que recoger lo que brota de la profundidades y trasmitirlo. Lo que hace no es servir, ni dominar; es simplemente TRANSMITIR.
Ocupa, pues, una posición auténticamente humilde. Y la belleza de la copa no es suya, sólo ha pasado a través de él".    

martes, 10 de mayo de 2011

Georges Rouault


París27 de mayo de 1871 – 13 de febrero de 1958) fue un pintorfrancés fauvista y expresionista. Trabajó además la litografía y el aguafuerte.


Rouault nació en París en una familia pobre. Su madre le animó en su amor por las artes, y en 1885 un Rouault de 14 años entró como aprendiz con un pintor de vidrio policromado y restaurador, a lo que se dedicó hasta 1890. Esta temprana experiencia como pintor de vidrio se ha señalado como posible origen del fuerte contorno de color negro y colores intensos que caracterizan su estilo pictórico de madurez. 
Durante su aprendizaje también acudió a clases vespertinas en la Escuela de Bellas Artes, y en 1891 entró en la Ecole des Beaux-Arts, la escuela de arte oficial de Francia. Allí estudió con Gustave Moreau, convirtiéndose en su estudiante favorito. Las primeras obras de Rouault muestran un simbolismo en el uso del color que probablemente refleja la influencia de Moreau, y cuando Moreau falleció en 1898 Rouault fue nombrado curador del Museo Moreau en París.

Rouault también conoció a Henri MatisseAlbert MarquetHenri Manguin, y Charles Camoin. Estas amistades lo acercaron al Fauvismo, cuyo líder era Matisse.
Desde 1895 en adelante, participó en grandes exposiciones públicas, destacadamente, en el Salon d’Automne, donde se mostraban pinturas de temas religiosos, los paisajes y los bodegones. En 1905 expuso sus pinturas en el Salon d’Automne con los otros fauvistas. Mientras Matisse representaba los aspectos reflexivos y racionales del grupo, Rouault encarnaba un estilo más espontáneo e instintivo.
Su uso de bruscos contrastes y su emocionalidad se atribuyen a la influencia de Vincent van Gogh. Sus caracterizaciones de personalidades grotescas remarcadas en exceso inspiraron a los pintores expresionistas.
En 1907, Rouault comenzó una serie de cuadros dedicados a tribunales, payasos y prostitutas. Estas pinturas se interpretan en clave de crítica social y moral. Le atrajo el espiritualismo y el existencialismo dramático del filósofo Jacques Maritain, quien fue un amigo cercano durante el resto de su vida. Después de esto, se dedicó a los temas religiosos. La naturaleza humana centró siempre su interés. Rouault dijo: «Un árbol contra el cielo posee el mismo interés, el mismo carácter, la misma expresión que la figura de un ser humano

En 1910, Rouault vio por primera vez expuestas sus obras en la Galería Druet. Sus obras fueron estudiadas por los artistas alemanes deDresde, que posteriormente formarían el núcleo del expresionismo.
Desde 1917, Rouault se dedicó a la pintura. Buscó inspiración en los temas religiosos: primero de todo, en el tema de la pasión de Cristo. La faz de Jesús y los lamentos de las mujeres a los pies de la cruz son símbolos del dolor del mundo que para Rouault quedaba aliviado por la creencia en la resurrección.
En 1930 comenzó a exponer en el extranjero, principalmente en LondresNueva York y Chicago.
"Mi única ambición es ser capaz, un día, de pintar a Cristo de manera tan 
conmovedora que quienes lo vean se conviertan."
            
Al final de su vida quemó unos trescientos de sus cuadros, que actualmente valdrían quinientos millones de francos. Rouault murió en París en 1958.